sobre mi

 

Suena la alarma, nos levantamos, nos duchamos, desayunamos, vamos a estudiar o al trabajo, volvemos, hacemos alguna actividad física, miramos tele/redes sociales, cenamos y nos vamos a dormir. Esperamos el fin de semana, asado con amigos/familia, vamos al parque, vacío existencial de domingo, otra vez lunes. La experiencia de vida por imitación, la rutina, la vorágine de la ciudad y muchos otros factores, nos llevan a vivir todo el tiempo en “modo automático”. Prácticamente no tomamos decisiones, a veces decimos que la vida nos pasa por encima. En algún momento, en algún lugar del planeta, alguna persona percibe consciente o inconscientemente, ésta mecanicidad (palabra que deriva de máquina) y comienza a “revelarse” generando  nuevas conexiones que determinan el comienzo de un camino de búsqueda interminable, infinito. Búsqueda de qué?. Quizás búsqueda de sentido, de explicaciones trascendentales, de por qué estamos acá. Yo considero que el objeto de búsqueda también es una búsqueda en sí misma. Entonces, comencé conectando más de cerca con la naturaleza. Una invitación a hacer trekking por las sierras cordobesas me mostró que “afuera” (de mi mundo mecanizado) había otro mundo más real. En ese mundo, me encontré con gente que estaba en una búsqueda similar, con la cual viajé por algunos lugares de Argentina, conociendo paisajes naturales indescriptibles, lugares que generan esa sensación de insignificancia en un planeta tan grande, con montañas tan altas y mares tan extensos. Pero, después de varios años, esta actividad también se tiñó de mecanización, esperar las vacaciones para viajar tornaba el resto de la vida en “tiempo de espera”, parecía tiempo no vivido, no disfrutable. Y si bien disfrutaba mucho de esa conexión cercana con la naturaleza, ya no me “llenaba” como antes. Entonces, sucede que cuando aparece la insatisfacción, hay que abrir la precepción para recibir las señales. Así, surgió la inquietud de comenzar una formación en YOGA. Había tenido algunas experiencias anteriores en el tema, pero no muy buenas. A veces, tomar clases y quedarse sólo con una primera experiencia, no es suficiente para evaluar la disciplina con claridad. Entonces, a partir de la práctica de Yoga y Meditación, descubrí que la búsqueda no es hacia afuera, sino hacia dentro. SOMOS INFINITOS, SOMOS UNIVERSO.

Este proyecto surgió de la unión de la experiencia de esta disciplina tan enriquecedora que es el Yoga y de una afición por las artes y el diseño, que si bien siempre fueron amateurs, me generan una gran satisfacción. Los productos Corazón Yogi están hechos para poder acompañarte en la práctica de Yoga y Meditación. Algunos de ellos están hechos 100% a mano, de creación propia o co-creación con otras personas diseñadoras y artistas, buscando siempre la primacía de la producción y el consumo conscientes y sustentables. Éste, es un compromiso que TODOS debemos asumir para que las próximas generaciones reciban un planeta sano y habitable. DEJEMOS HUELLAS POSITIVAS.

Por último los invito a leer un cuento que me recomendó mi profe de yoga y que me gustó mucho. Podríamos decir que resume un poco el sentido último de la búsqueda espiritual humana y en definitiva lo único importante, que es nuestro comportamiento en el paso por esta vida. “EL PRÍNCIPE FELIZ” de Oscar Wilde.

Te invito a transitar tu búsqueda personal con paciencia y perseverancia! Gracias por leer! 

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